Desde su experiencia desde el campo médico, ¿cómo evalúa la adaptación de la población general en este segundo año de pandemia?
Creo que se trata de una experiencia con claro-oscuros: nuestra población se ha comportado en forma ejemplar, nuestros niveles de acatamiento de las restricciones que la pandemia obliga han sido muy buenos, la voluntad por vacunarse también; sin embargo, esto ha traído aparejado, por un lado, aislamiento social y familiar, falta de actividad física y, por otro lado, un retraso en el acceso a servicios de salud, que son indispensables.
En su rol de director médico de CENPAR, ¿cómo ha visto la situación para los pacientes con Enfermedad de Parkinson y trastornos neurológicos?
Los pacientes con Enfermedad de Parkinson, en general, han sabido aquilatar el riesgo que significa la pandemia, han obedecido las restricciones de movilidad y han sido cumplidores con el programa nacional de vacunación. También en el proceso de desconfinamiento han retomado sus actividades y, con ello, su rehabilitación. En ese marco se ha observado que muchos pacientes han experimentado un retroceso en la evolución de su cuadro.
¿Cuáles son los cuidados que es necesario que estos pacientes mantengan durante este tiempo?
Es fundamental el autocuidado, que pasa por seguir el programa de vacunación, mantener distancia social, y las medidas para mantener una salud estable, buena alimentación, actividad intelectual, actividad social y ejercicio físico. Es decir, todo lo que tienda a una sensación de bienestar que ayuda a mantener una salud integral estable. En lo práctico, evitar aglomeraciones, mantener su mascarilla bien puesta. Hay que hacer la salvedad que su médico puede pedir que la retire, en orden a realizar un examen más completo.
Hemos visto un área de vital importancia en tiempos de pandemia: la salud mental. ¿Cómo evalúa este escenario?
La salud mental ha sido la gran damnificada en esta pandemia. La ansiedad que produce el miedo a la enfermedad, un flujo constante con información que puede parecer catastrófica, el aislamiento social, todo contribuye a una sensación de inseguridad creciente que hace mella en nuestros pacientes. Esto es fácilmente evaluable por la gran demanda de profesiones del área de salud mental. La recomendación es no abandonar las actividades que producen disfrute de la vida, realizarlas con miramientos de todas las medidas de seguridad, pero no enclaustrarse.
¿Qué mensaje final o recomendaciones quisiera entregar a los pacientes de CENPAR?
Lo importante para poder manejarse en situaciones turbulentas, como las que actualmente vivimos, es mantener un equilibrio entre la salud física, mental y mantener actividades que le permitan disfrutar la vida, preservar los espacios y tiempos, que son preciosos para nuestros pacientes.