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PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Los síntomas cardinales de la enfermedad de Parkinson son: la lentitud de movimiento, la rigidez muscular, el temblor de reposo (que no siempre está presente) y la pérdida de reflejos posturales, que se traduce en caídas frecuentes.

Dentro de los síntomas llamados premotores, que son los que anteceden a los síntomas clásicos, se encuentran: la constipación intestinal; presencia de sueños vívidos, que son actuados por el paciente; la pérdida del olfato; y, cuadros ansiosos depresivos. Cabe destacar que ninguno de estos síntomas predice en forma cierta que alguien vaya a tener la enfermedad, sólo lo hacen un poco más probable.

¿Cómo se manifiesta la Enfermedad de Parkinson?

Se manifiesta fundamentalmente con síntomas motores: rigidez de los músculos voluntarios; lentitud de los movimientos; y, frecuentemente temblor.

Estos síntomas comienzan en un lado del cuerpo y tarda varios años en comprometer el lado contrario, manteniéndose más severo en el lado donde comenzaron los síntomas.

¿Por qué se produce la enfermedad de Parkinson?

Sólo se sabe la causa de la patología en un número muy reducido de pacientes; en alrededor del 10% de los casos existe evidencia de causa hereditaria, y los defectos genéticos encontrados tienen que ver con una alteración de las neuronas para defenderse de sustancias tóxicas del medio ambiente, que producen oxidación de moléculas estructurales de las células. En un número también muy reducido se ha podido detectar que la exposición a tóxicos, como los plaguicidas y algunas drogas recreacionales, puede ser una factor causal de Parkinson. Sin embargo, para la gran mayoría de los pacientes la causa aún es desconocida.

¿Es una enfermedad hereditaria?

El Parkinson no es una enfermedad hereditaria.

En la mayoría de las personas es significativa la genética cuando la enfermedad aparece precozmente en la vida (antes de los 46 años). En los mayores de 60 años y que tienen familiares de primer grado afectados, la posibilidad de adquirir la enfermedad es de un 4%. En contraste, la población general de este mismo segmento etáreo tiene un 2% de probabilidad de sufrir la patología. En otras palabras, si usted tiene un familiar que comenzó con la enfermedad después de los 60 años, sólo tiene un 2 % más de posibilidades de padecerla que el resto de la población.

¿Qué tan frecuente es la enfermedad?

Las estadísticas mundiales apuntan que la enfermedad de Parkinson compromete al 10% de la población mayor de 70 años; sin embargo, hay un 10% de los casos que comienza en personas menores de 50 años. Si se consideran las proyecciones poblacionales del Ministerio de Salud (MINSAL) es posible estimar que en Chile existirían unos 100.000 pacientes que padecen de Parkinson.

¿Cuáles son las principales complicaciones del Parkinson?

Existen complicaciones derivadas de la enfermedad misma y otras que tienen que ver con los tratamientos.

Dentro de las complicaciones de la enfermedad destacan las caídas, que pueden resultar en daños serios. Otros problemas derivan de una alteración en la deglución, que puede producir neumonías. Asimismo, las alteraciones en el habla, que se traducen en dificultad para que el paciente se haga entender, lo que a la larga puede resultar en aislamiento social.

En pacientes con enfermedad más avanzada, las dificultades para orinar se pueden traducir en incontinencia y, eventualmente, en infecciones urinarias, que junto con la inmovilidad, puede ayudar en la formación de escaras.

¿Cuál es la alteración neuroquímica asociada al mal de Parkinson?

Hay un déficit de dopamina, neurotransmisor que se produce en la Substancia Negra del cerebro y es transportado hasta el estriado. Por lo tanto, el déficit es de tipo dopaminérgico estriatal.

¿Qué son los neurotransmisores?

Son sustancias químicas que son sintetizadas por las neuronas y liberadas en el espacio sináptico, se encargan de la transmisión de las señales desde una neurona a otra, Los neurotransmisores pueden activar o inhibir la neurona sobre la cual actúan.

¿Puede tratarse la enfermedad?

El Parkinson, como la mayoría de las enfermedades crónicas, no tiene cura pero sí un buen tratamiento, que permite normalizar la expectativa de vida y mejorar el pronóstico funcional. La base del tratamiento es la suplementación de la dopamina que falta en el cerebro y que tiene que ver con el control motor.

¿Existen medicamentos que curen o alteren el curso de la enfermedad?

Lamentablemente todos los medicamentos existentes, hasta el momento, son sólo sintomáticos; no hay todavía “neuroprotectores” ni “neurorestauradores” que hayan demostrado efectividad. Sin embargo, las investigaciones sobre la causa de Parkinson son muy activas y se espera que desprendan terapias que puedan modificar el curso de la enfermedad en los próximos años.

¿ Cómo actúa la mayoría de los tratamientos y qué tipo de medicamentos existen para la Enfermedad de Parkinson?

La mayoría de los tratamientos son sintomáticos y están orientados a suplir el déficit de dopamina, sustancia (neurotransmisor) que actúa en la región del cerebro llamada Estriado y que se encuentra disminuida dentro del cerebro de los pacientes con Parkinson.

El tratamiento más frecuentemente ocupado, y hasta el momento el más efectivo, es la levodopa, como precursor para que el organismo produzca la dopamina faltante.

Otro tipo de medicamentos son los agonistas dopaminérgicos, que sin ser dopamina ejercen un efecto similar en los receptores cerebrales donde normalmente actúa este neurotrasmisor. Ejemplo de éstos son el Pramipexole, Ropinerole, Bromocriptina, Pergolide, Lisuride y Cabergolina.

Otra familia de medicamentos es la de aquellos que actúan bloqueando la metabolización de la dopamina, permitiendo que tenga un efecto más duradero a nivel de las sinapsis neuronales dopaminérgicas. Entre éstos se encuentra el Tolcapone y Entacapone, que inhiben la COMT (Catecol O metil transferasa) y la Selegilina y Rasagilina que inhiben la MAO B (Monoaminooxidasa B).

Existe otro tipo de fármacos, como los anticolonérgicos centrales, que tienen un efecto predominante en el temblor y la distonía, pero produciendo defectos en la memoria y concentración.

Además, hay medicamentos con efecto mixto, como la amantadina, que es anticolinérgico, dopaminérgico e inhibidores de los receptores de NMDA, que es particularmente útil en disminuir las diskinesias, una complicación más tardía de la enfermedad.

¿Cuál es la mejor opción para comenzar a tratar la enfermedad?

La respuesta es relativa y depende de cada paciente, su edad, su funcionamiento cognitivo y estatus funcional. Como regla general, a los pacientes más jóvenes con mayor riesgo de disquinesia, se les indica más frecuentemente agonistas dopaminérgicos, mientras que en los pacientes mayores, donde la posibilidad de confusión mental y alucinaciones son superiores y las diskinesias son menos frecuentes, se tiende a preferir la levodopa.

¿Cómo se establece el diagnóstico de la enfermedad?

El diagnóstico se establece fundamentalmente a través de la evaluación clínica. Además de registrar la historia de la enfermedad, el médico examinará al paciente buscando los signos clínicos característicos, tratando de descartar otras enfermedades que puedan parecerse. Luego, si es pertinente comenzar con un tratamiento, es importante determinar la calidad de la respuesta a la terapia dopaminérgica, pues un pobre resultado al tratamiento puede indicar que no se trate de la enfermedad de Parkinson clásica. Los exámenes de laboratorio son de ayuda, pero no definitorios.

¿Qué exámenes de laboratorio pueden apoyar el diagnóstico?

Las neuroimágenes, como Tomografía y Resonancia de cerebro, ayudan a descartar enfermedades que pueden parecer Parkinson sin serlo. Existen exámenes de medicina nuclear que tienen relación con el metabolismo de la Dopamina o de sus receptores (ioflupano SPECT o Da Tscan).

Estos últimos tienen la ventaja de que pueden ser cuantitativos, es decir, en diferentes estadios de la enfermedad revelan un índice de progresión de la severidad.

También se ocupa la ecografía transcraneal, que permite ver imágenes sospechosas de Parkinson o incluso sugerentes de algunas enfermedades que se le parecen.

¿Cuándo debe comenzar el tratamiento para Parkinson?

No existe una regla general para comenzar el tratamiento; es una decisión particular en cada caso. Lo importante es que ella esté basada en las necesidades del paciente, su estilo de vida y las reacciones adversas esperables para los tratamientos.

Tratar precozmente el Parkinson ¿empeora el pronóstico de la enfermedad?

No hay evidencia, en estudios clínicos, de que el tratamiento altere negativamente el pronóstico. Por el contrario, la Levodopa y algunos agonistas   dopaminérgicos pueden tener incluso un rol “neuroprotector”, es decir, que el deterioro producido por la enfermedad se vuelva más lento.

¿Cómo afecta la enfermedad al entorno familiar?

Los cambios que se producen en la familia de un paciente con Parkinson son diversos. En primera instancia, hay que recordar que la enfermedad puede comprometer a personas que están activas laboralmente, lo que implica un posible detrimento en los ingresos familiares. Por esta razón, el médico debe preocuparse de que esta actividad continúe el mayor tiempo posible, optimizando la funcionalidad del paciente, fomentando su independencia y capacidad laboral.

Cuando el enfermo vive en el contexto de una familia extendida, hay que considerar que el estrés emocional del cuidador es frecuente y puede incidir negativamente en el resto de la familia y, por supuesto, en el paciente.

En los pacientes que no tienen una red de soporte familiar adecuada para ir supliendo sus necesidades, es indispensable contactar a la familia distanciada para que se acerque y apoye en lo necesario. Si no existen familiares, se debe acudir a grupos de ayuda (centro de salud, vecinos, amigos, voluntarios, etc.) que permitan suplir, en parte, las crecientes necesidades que la enfermedad va imponiendo.

¿Qué cambios deben hacerse en el hogar para hacerle “más fácil” la vida a quien sufre de Parkinson?

Hay cientos de pequeños detalles tan sencillos que pueden hacer más llevadera la vida del enfermo de Parkinson y que son fáciles de implementar. Entre ellos: poner toma manos en los pasillos y el baño pueden prevenir caídas con resultados funestos; evitar alfombras o fijarlas al piso con cintas adhesivas; poner protecciones en los bordes cortantes de los muebles, que pueden causar daños serios en caso de caídas; el uso de rampas cuando existen desniveles; una tina de baño que sea adecuada a la movilidad del paciente; utensilios cotidianos adaptados a la motricidad de la persona; ropa de cama suave para facilitar la movilidad, etc.

¿Cómo se puede manejar la frustración en los enfermos con Parkinson que pierden funcionalidad?

El punto más importante es estimular toda la independencia que el enfermo pueda asumir. En este contexto, se recomienda dejar que el paciente, aún con sus dificultades y lentitud, tome a su cargo labores del hogar que sean apropiadas a sus capacidades. Es esencial ser comprensivo pero no sobreprotector. En resumen, estimular toda la autonomía que la persona pueda ejercer.

¿Qué actividades se deben promover para estimular la autonomía?

Estimular la capacidad de locomoción dentro y fuera de la casa; hay que recordar que la actividad física es parte del tratamiento. Es importante darle todas las responsabilidades que el paciente pueda asumir. Y, también promover su participación en reuniones familiares y sociales, evitando su aislamiento.

¿Qué ejercicios se pueden hacer en casa para mantener a la persona activa?

La clave para que una persona con enfermedad de Parkinson mantenga buena salud y mejor calidad de vida, es, realizar ejercicios diariamente por al menos una hora, pero NO debe ser cualquier ejercicio, sino que, debe de ser un tipo de ejercicio que genere motivación en la persona, es decir, ejercicios que le agraden , que la hagan feliz. Estos ejercicios pueden ser: Salir a caminar por sectores que sean del agrado de la persona, realizar un deporte, realizar actividad física recreativa, realizar actividades cotidianas pero que involucren mover el cuerpo y estar feliz, motivado como jardinear, reparar sectores de la casa, etc.

La enfermedad de Parkinson se genera porque mueren las neuronas responsables de liberar dopamina al cuerpo, entonces, como no hay quien las libere, disminuye su concentración en el cuerpo. Al disminuir la dopamina, se afectan los músculos, ya que se adelgazan y pierden fuerza, y afecta a las emociones, generando inestabilidad emocional. Al realizar ejercicios el cuerpo completo se mueve manteniendo en buen estado los músculos, retrasando su deterioro, y al realizar ejercicios que hagan feliz a la persona, el cuerpo libera endorfinas y otros neurotransmisores que mantienen las emociones estables, evitando el progreso de la enfermedad de Parkinson.

Resumiendo ¿Qué ejercicios se recomiendan para las personas con EP?: Los ejercicios que la hagan feliz y practicarlos por al menos una hora al día.