Para Mijail Naranjo Parada, de 59 años, su trabajo como recaudador fiscal hizo por años que caminara a diario largos trayectos. Fueron esas caminatas las que lo llevaron a pensar que sus dolores musculares tenían directa relación con su jornada laboral. Sin embargo, un médico especialista descartó su teoría y le diagnosticó Enfermedad de Parkinson, hace ya siete años. “Me sentía mal físicamente, tenía movimientos anormales.
Pensaron que era depresión, fui al doctor y ahí supe”, recuerda Mijail. Hace tres años es paciente de CENPAR. Conoció al centro gracias a la recomendación de su esposa, Katia Villalobos, y luego de tratarse en otros lugares, sin obtener resultados positivos en su tratamiento. Asiste a las terapias de rehabilitación una vez a la semana, y pese a que el cansancio físico y emocional a veces lo desaniman a asistir, reconoce que siempre son beneficiosas. “Resuelven mis dudas, siempre hay algo nuevo y te hacen sentir comprendido, algo que no pasa generalmente en tu alrededor”, señala, aunque reconoce que tiene un buen núcleo laboral y familiar, este último compuesto por dos hijos, su esposa y su nieta de 5 años.
“El Parkinson te congela”
Precisamente no poder interactuar con su nieta como le gustaría, ha sido uno de sus mayores dolores; con sus hijos y sobrinos jugaba mucho y hoy reconoce que no puede salir con ella por la inestabilidad física que genera la enfermedad. Por esa razón usa bastón y es acompañado por su esposa, quien ha sido su pilar en este proceso. “El Parkinson te congela y salir de esa estática no es fácil. Hay que usar muchas técnicas, me las han enseñado en CENPAR, pero de igual manera prefiero salir acompañado de mi mujer. Sin ella estaría postrado”, agrega.
Tras el diagnóstico, Mijail decidió reinventarse. Por ejemplo, reemplazó los deportes que realizaba, como ir al gimnasio y levantar pesas, por otro tipo de actividades, como el ajedrez -que lo juega en su celular- y leer. “Tuve que cambiar parte de mi rutina habitual; al principio podía realizarla, pero con el tiempo el deterioro se fue acentuando y algunas acciones me comenzaron a costar más”, explica.
“La terapia ha sido fundamental”
En todo este proceso de cambio, mira hacia atrás y valora los efectos de las terapias, reconociendo que vivir con la Enfermedad de Parkinson es una lucha constante y que es un trastorno neurodegenerativo. “Con esta enfermedad a veces te sientes súper normal y en otros momentos te quedas sin energía”, explica. “Muchas veces todo se relaciona con el Parkinson en mi día a día, sobre todo porque ha mermado mi independencia, me cuesta bañarme, secarme. Pero hay que darse ánimo y levantarse, y ahí la terapia ha sido fundamental”, afirma.
Por esto, Mijail asegura que, “CENPAR ha sido primordial en su tratamiento, tanto mental como físicamente; ha sido beneficioso, me ha gustado y estoy muy agradecido”, comenta el hincha del equipo de fútbol Universidad de Chile, y quien vio, a través de CENPAR, una oportunidad para abordar de manera adecuada el tratamiento de su enfermedad.