Desde 2021 que Natalia Oviedo es parte permanente del equipo CENPAR. Es fonoaudióloga de la U. San Sebastián, y desde su llegada ha podido aportar con su experiencia y profesionalismo a las terapias de los pacientes. Especialista en neurorrehabilitación adulto, nos cuenta en esta entrevista sobre la importancia de los tratamientos fonoaudiológicos en este último periodo de pandemia y cuáles han sido los principales efectos para los pacientes.
Como contexto, ¿cuál es la relevancia de la fonoaudiología en las enfermedades neurológicas del adulto mayor?
Llegar a ser una persona mayor es uno de los hitos más importantes de la vida, debido a que se experimentan mayores cambios desde el punto de vista físico, emocional, cognitivo, hasta social, y es donde menos orientación se tiene frente a estos cambios. Al presentar una enfermedad neurológica se hace más difícil esta adaptación, por tanto, el fonoaudiólogo debe centrarse en la mantención y/o rehabilitación de las habilidades perdidas, como también en apoyar y orientar a la persona en su nuevo rol de persona mayor, con el fin de potenciar las habilidades cognitivas, de alimentación y comunicación, entre otras.
En marzo cumpliremos dos años de pandemia, ¿cuáles han sido los principales desafíos y elementos que destacas de este periodo en materia de terapias?
Los principales desafíos han estado relacionados con el acceso a la tecnología y en adaptar las terapias a través de diferentes plataformas tecnológicas. Desde el punto de vista de la presencialidad, fue el lograr a adaptarse a la nueva modalidad de terapia con el uso de implementos de protección personal (mascarilla, escudo facial, etcétera), debido a que el usuario no podía ver el ejemplo del ejercicio cuando estos eran faciales o cómo se debían posicionar los labios para hacer ejercicios de voz. Como terapeuta, fue un desafío aprender a dar las instrucciones lo más simples y precisas posibles.
¿Cómo funcionó la implementación de las terapias fonoaudiológicas a través de videollamada?
Esta implementación fue muy oportuna en CENPAR. Era una modalidad nueva para todos y, sin embargo, fue bien recibida por los usuarios, lográndose los objetivos terapéuticos. Se implementó con mucha educación al usuario y a su entorno familiar, debido que muchas veces es el familiar quien ayuda en la realización de las actividades, se trabaja con mucha retroalimentación y mencionando las correcciones de los ejercicios. El ejercicio mayor lo tuvimos en Hijuelas, donde en plena pandemia y sin posibilidad de atenciones presenciales, desarrollamos junto a Fundación La Semilla un plan piloto donde realizamos evaluaciones integrales de rehabilitación a dieciocho adultos mayores, una tarea que llevamos adelante mediante videollamada, con el esfuerzo y compromiso de todos, y que tuvo excelentes resultados.
Desde el ejercicio de tu especialidad, ¿viste algún impacto de la pandemia en los pacientes? ¿Cuáles?
El impacto emocional fue muy fuerte y este repercute en todas sus habilidades. Por eso, la contención, el hablar de sus preocupaciones y las intervenciones de técnicas de relajación, elongación de cuello y masaje en la musculatura facial y masticatoria son de gran ayuda para realizar posteriormente las intervenciones de cognición, deglución, voz y habla. Estos aspectos también se vieron bastantes comprometidos en la pandemia.
¿Cuáles han sido los problemas que más han debido tratar desde la fonoaudiología en este último periodo?
El periodo de pandemia ha repercutido en los usuarios con patologías neurológicas, específicamente la
Enfermedad de Parkinson y el Parkinsonismo, exacerbando sus dificultades y provocando la aparición de otras, debido principalmente al aislamiento social, lo que precede a una disminución de las habilidades cognitivas y una atrofia a nivel de musculatura de cabeza, cuello y respiratoria. Esta debilidad se expresa en mayores dificultades en la articulación del habla, en la voz y en la capacidad de tragar (deglutir). En tanto, cognitivamente, vemos dificultades en el lenguaje, atención, memoria y función ejecutiva.
¿Cómo evalúas el retorno de los pacientes a las terapias presenciales y el compromiso a continuar con ellas?
Ha sido un retorno paulatino en un principio por el miedo que genera la pandemia. También fue intermitente por el proceso de las fases de las comunas, sin embargo, a medida que se fue regularizando los usuarios sentían la necesidad de volver a las intervenciones presenciales, pudiendo constatar la preocupación de CENPAR de contar con todos los protocolos y cuidados sanitarios en el contexto del covid-19, lo que sin duda les dio mayor seguridad y tranquilidad. Hasta el momento han sido muy responsables en relación a su salud y bienestar, siendo constantes en sus terapias.
¿Qué llamado/mensaje final te gustaría entregar a los pacientes?
El llamado a los usuarios es a que tengan paciencia con ellos mismos y los cambios que presentan, que no caigan en la frustración, producto de que muchos de estos cambios se deben a la disminución en la socialización y movimiento que ha provocado la pandemia. Por lo mismo, es un buen momento para retomar las intervenciones en CENPAR, ya sea de manera presencial o a través de atención remota, para volver a reactivar aquellas habilidades que se han visto debilitadas durante este periodo.