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NELSON NOGUERA Y LA TELEMEDICINA: “ES SÚPER BENEFICIOSA PARA QUIENES NECESITAMOS
TERAPIA DE CALIDAD Y QUE, POR DISTANCIA, NO PODEMOS TENERLA PRESENCIALMENTE”

Cinco años antes de ser diagnosticado con Parkinson, Nelson Noguera comenzó a presentar síntomas de la enfermedad sin saber realmente que la tenía. Lejos de desanimarse, comenzó a buscar un lugar donde tratarse y recibir ayuda de especialistas entendidos y conocedores de la enfermedad, hasta que, casi en plena pandemia, llegó a CENPAR, gracias a que un familiar había escuchado del centro.

Nelson tiene 59 años y vive en Angol, una ciudad en la que son escasos los especialistas que se requieren para tratar esta enfermedad, por lo que se hacía necesario viajar para acceder a consultas y tratamiento, lo que -sobre todo en período de confinamiento- no resultaba viable. Fue así que optó por agendar sesiones de neurología a través de telemedicina, las que mantiene hasta hoy. “Uno puede hacer lo mismo que de manera presencial. En CENPAR se toman todo el tiempo para atenderte y explicarte con claridad. Además, es súper beneficioso para quiénes necesitamos rehabilitación y terapia de calidad, con buenos especialistas, y que, por distancia, no podemos tenerla presencialmente”, afirma Nelson.

“Hay que conocer la enfermedad y nunca invalidarse”
Adicionalmente, Nelson viajaba hasta Concepción a terapias. Pese a que hoy sus movimientos son cada día más limitados, gracias al apoyo de esta rehabilitación y de CENPAR, sumado a la práctica de diversas disciplinas deportivas, como karate, boxeo, pesca y tiro al platillo, ha logrado mantenerse mucho más activo físicamente y trabajar el aspecto psicológico. “He logrado aminorar bastante los efectos del Parkinson gracias a la terapia y el deporte. Cuando paso días sin moverme siento que mi musculatura se atrofia, por eso constantemente hago mis ejercicios musculares y de elongación”, señala. A ello se suma que sigue laborando en una compañía del rubro forestal hace 30 años y es además dirigente sindical por casi seis: “esto es una muestra de que podemos, pese a todo, seguir siendo laboralmente útiles”, dice orgulloso.

Por otra parte, Nelson participa de los talleres y conversatorios grupales organizados por CENPAR, los que le han permitido compartir experiencias, visiones y, sobre todo, conocer la enfermedad en profundidad, algo fundamental para él. “Siempre he creído que uno debe conocer y aceptar la enfermedad, nunca hay que invalidarse. A medida que avanza el Parkinson uno va aprendiendo qué puede hacer y qué no, pero no hay que predisponerse. El equilibrio emocional es fundamental, si uno no tiene eso, se derrumba”, se sincera.

“En mi familia no nos lamentamos. Agradecemos tener un día más de vida”
Su esposa, con quien lleva 30 años de matrimonio, y sus dos hijos, de 22 y 25 años, son quienes lo acompañan en este proceso. “Mi señora ha sido mi gran soporte. Estudió psicopedagogía, por lo que tiene harto conocimiento en psicología, entonces me ayuda un montón”. Y aunque reconoce que la enfermedad ha resultado ser algo fuerte para sus cercanos, afirma que “todos los días agradecemos a Dios tener un día más de vida y que yo pueda ser autovalente”.

Su objetivo es, a través de su vivencia con el Parkinson, ser un aporte para otras personas y poder contar cómo ha sido convivir casi 20 años con la enfermedad. “Valoro dónde he llegado, y seguiré dando la pelea en esta batalla, y si en este proceso puedo ser un referente para alguien más, mucho mejor”, finaliza Nelson, agradeciendo la oportunidad de poder contar su testimonio.