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DR. RODRIGO GÓMEZ: “ME GUSTA VER AL NEURÓLOGO COMO UN GRAN ARTICULADOR Y
FACILITADOR EN LOS PROCESOS RELACIONADOS CON LA ENFERMEDAD DE PARKINSON”
Desde el año 2017 el doctor Rodrigo Gómez forma parte de CENPAR. Médico-cirujano de la Universidad de Chile, con especialidad en neurología de adultos, ha ejercido como médico, entre otras experiencias profesionales, en los hospitales San José, Salvador y Clínico de la Universidad de Chile, y también en la Liga Chilena contra el Parkinson.
En CENPAR, el doctor Gómez ha logrado aportar toda su experiencia al equipo multidisciplinario de CENPAR, agradeciendo su profesionalismo y calidad humana. “Ha sido muy enriquecedor. Es un lugar muy agradable y cálido para el médico, pero por sobre todo siento que nuestros pacientes se benefician muchísimo del enfoque multidisciplinario que tiene el centro”, destaca.
Precisamente de cómo se inserta el neurólogo en este enfoque, cómo se relaciona con los profesionales de rehabilitación y cuáles son las principales dificultades que enfrentan los pacientes con Parkinson, es parte de lo que nos cuenta en esta entrevista.

¿Qué rol cumple el neurólogo en el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson?
Me gusta ver al neurólogo como un gran articulador y un facilitador en los procesos relacionados con la enfermedad. Es decir, si bien el tratamiento farmacológico puede producir un alivio sintomático significativo, es quizás, más importante aún, el lograr involucrar y empoderar al paciente y su familia en un manejo multidimensional basado en un enfoque preventivo en los aspectos físico y mental, e integrar la neurorrehabilitación integral de manera precoz. El escuchar al usuario y sus preferencias, el educar a todo el grupo familiar y el mantener vías de comunicación efectivas, son también condiciones ineludibles para un neurólogo especialista en el área.

¿Cómo se relaciona con los profesionales de rehabilitación en el contexto del tratamiento integral entregado por CENPAR? ¿Por qué es importante?
La Enfermedad de Parkinson es, actualmente, considerada una patología multisistémica y que abarca una serie de síntomas motores y no motores, en donde los medicamentos juegan un rol importante, pero limitado. De este modo, la concepción tradicional de un médico en un box entregando la pastillita milagrosa es absolutamente insuficiente. Un buen resultado en el tratamiento, y esto es especialmente cierto en estadios intermedios y avanzados, es necesariamente la resultante del trabajo mancomunado de un equipo que debe incluir kinesiólogo, terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo, nutricionista y eventualmente psicólogo, psiquiatra, geriatra, trabajadora social, entre otros profesionales.

En su experiencia, ¿cuáles son las principales dificultades que enfrentan los pacientes con EP?
Lo que uno presencia es que es variable, ya que las evoluciones en la Enfermedad de Parkinson son muy heterogéneas. Sin embargo, podríamos identificar algunos momentos comúnmente complejos. El primero es el momento de recibir el diagnóstico, cuando existe mucha incertidumbre respecto del futuro y aún poca información respecto de lo que significa vivir con Parkinson. Es una etapa que requiere un buen acompañamiento por parte del equipo, ya que es fundamental que la persona mantenga sus roles en lo laboral y lo familiar, en la relación de pareja, por ejemplo. Otro momento complicado es que, en etapas avanzadas, puede verse afectada parcialmente la autovalencia. Entonces, se deben reacomodar los roles y aparece la figura del cuidador o cuidadora, quien pasa a ser nuestro paciente quizá tanto como la persona afectada. Es fundamental preocuparse por la salud física y mental tanto del paciente como del cuidador, ya que pueden sufrir un desgaste importante en este proceso.

Y en el caso de la pandemia, ¿qué efectos constató en los pacientes? ¿Ha habido una evolución favorable/desfavorable, tras más de dos años de pandemia?
CENPAR realizó un estudio a comienzos de este año, denominado “Impactos de la pandemia en la salud de las personas con Enfermedad de Parkinson”, que consistió en una encuesta a 85 pacientes en relación a las repercusiones del Covid. Allí se evidenció que la mayoría pudo mantener los controles médicos (en general en la forma de telemedicina), pero un tercio perdió la continuidad en su rehabilitación. Esto se tradujo en que justamente un tercio de los usuarios aumentaron su temor a presentar caídas, pero quizá las mayores consecuencias se observaron en salud mental: la mitad de nuestros usuarios percibió una merma importante en este aspecto, en la forma de depresión, angustia y afectación cognitiva. Podemos concluir que la pandemia, de algún modo, ha generado una deuda de parte de la sociedad para con nuestros pacientes, y que tenemos el desafío de retomar a la brevedad la continuidad en el apoyo integral.

Usted ha sido parte del equipo de neurólogos que ha participado en las evaluaciones integrales realizadas a adultos mayores, por ejemplo, en distintos ELEAM de SENAMA. ¿Qué relevancia tiene este trabajo social realizado por CENPAR?
Ha sido un proyecto muy interesante, nos ha permitido conocer la realidad de los establecimientos de larga estadía para el adulto mayor (ELEAM), y trabajar palmo a palmo con su personal médico y no médico. Dado la condición de fragilidad de la población de los ELEAM y las múltiples comorbilidades que padecen, es muy común que presenten síndromes neurológicos tales como trastornos de la marcha, síndromes parkinsonianos (ya sea primarios o producto de fármacos), deterioro cognitivo y secuelas de accidente cerebrovascular. De esta manera, el contar con una evaluación integral del equipo de CENPAR resultó significativo para los usuarios, lo que se
tradujo en un diagnóstico más completo, en estrategias de rehabilitación personalizadas y en ajustes farmacológicos apropiados a la situación clínica.