FRANCISCO DÍAZ, PACIENTE DE CENPAR: “EL DEPORTE HA SIDO CLAVE. COMENCÉ HACE DOS AÑOS A PRACTICAR TAEKWONDO Y HOY PUEDO DECIR QUE SOY CINTURÓN NEGRO. LO LOGRÉ Y TENGO PARKINSON”
A sus 43 años, Francisco Díaz se consideraba una persona sana. Un par de resfriados al año no representaban una verdadera preocupación para él o su familia, pero en 2020 el insomnio reiterado y un temblor en la mano derecha encendieron una alerta que lo hizo consultar con una neuróloga. “Me hice exámenes de sangre y un scanner cerebral donde se descartó daño neurológico y la presencia de tumores. Estaba completamente sano a excepción de los movimientos en la mano y los problemas de sueño”, dice. Sin embargo, tras un par de consultas, un examen denominado PET/CT PR04, que determina la cantidad de sustancia negra en el cerebro, fue concluyente: el diagnóstico era Parkinson.
“Fue un impacto grande. Me diagnosticaron un viernes y el domingo lo comuniqué con todos en casa”, dice Francisco, agregando que, tras un duelo de dos semanas que sobrellevó gracias al apoyo incondicional de su familia -que también es un punto fundamental en su terapia- comenzó una búsqueda exhaustiva de información que lo llevó a barajar alternativas en centros de rehabilitación para tratar la enfermedad. “Entendí que tenía que hacer un cambio radical y en ese momento mi vida dio un giro”.
La especialista que lo diagnosticó le recomendó CENPAR como opción, donde comenzó a asistir todos los martes desde abril de 2021. “La acogida fue muy buena desde el primer día. En una primera evaluación supimos el nivel de Parkinson que tenía y me ofrecieron una terapia adaptada a mi diagnóstico, la que he podido realizar con el apoyo de fonoaudiólogos, kinesiólogos y terapeutas ocupacionales”, dice.
La clave del equilibrio
Tras comenzar su terapia, Francisco logró encontrar tranquilidad y disciplina en la rehabilitación. Sin embargo, no fue ese el único motor que lo mantuvo enfocado en mejorar su calidad de vida. El deporte fue clave, dice. “Comencé a hacer taekwondo uno o dos meses después del diagnóstico junto a mis hijas y cuando me dijeron que el deporte era parte de la terapia, intensifiqué las horas de práctica. Al inicio tenía movilidad y elasticidad cero, pero hoy mi cuerpo se siente más liviano. Me puedo mover con normalidad y al hacer el ejercicio a veces incluso me olvido que tengo Parkinson”.
Actualmente Francisco practica taekwondo cuatro veces a la semana, lo que se traduce en ocho horas de ejercicio. Una disciplina que lo ha ayudado a encontrar el equilibrio de su enfermedad junto a una alimentación saludable y su tratamiento farmacológico. “Gracias a los controles de CENPAR, he entendido la diferencia que hace el deporte y los efectos que ha tenido en la evolución de la enfermedad, que ha sido realmente muy lenta (…) El ejercicio me permite tener control de mi cuerpo y los neurólogos del centro se dan cuenta”.
“Comencé hace dos años a practicar taekwondo y hoy puedo decir que soy cinturón negro. Lo logré y tengo Parkinson”, dice Francisco, orgulloso del camino que ha trazado luego del diagnóstico que recibió una tarde de diciembre de 2020. Ese día reconoce que su vida dio un giro inesperado, pero que también encontró el regalo de esta disciplina que lo apasiona y que lo ayuda a tener una mejor calidad de vida.