GLORIA BUSTAMANTE, PACIENTE DE CENPAR: “CONFÍO EN LA MEJORA CON TERAPIA Y REHABILITACIÓN”.
Lo primero en lo que se fijó Gloria Bustamante cuando sintió que algo no andaba bien con su salud, fue en su escritura. Comenzó a notar pequeños movimientos involuntarios que no le permitían escribir con normalidad, molestia que con el tiempo se sumó a otras, como la dificultad al caminar, la pérdida de equilibrio y problemas de movilidad. “Con el tiempo ya no podía moverme ni levantarme de la cama”, cuenta Gloria, recordando la preocupación que sintió junto a su marido, hijo y hermano, inquietud que la llevó a realizarse exámenes y consultar con un médico.
Así, recomendada por su ginecólogo de cabecera, Gloria consultó a un neurólogo que evaluó sus síntomas. “Después de mirar mis exámenes, el doctor dijo que tenía principio de Parkinson y en una visita posterior con mi marido lo confirmamos. Tenía que iniciar el tratamiento cuanto antes”. Eso ocurrió el 2015: tenía 50 años cuando le diagnosticaron la enfermedad.
EL PODER DE LA TERAPIA
Su diagnóstico fue un momento duro para la familia, que no dudó en apoyarla para iniciar la rehabilitación lo antes posible. Fue así que durante los primeros cinco años continuó tratándose regularmente con el neurólogo, sin embargo, sus expectativas y las de su familia iban más allá. “El medico decía que la terapia no garantizaba mejoras en la calidad de vida de los pacientes, por lo que comenzamos a buscar un lugar que nos hiciera más sentido, porque nosotros sí confiábamos en la mejora con terapia y rehabilitación”, explica Gloria.
Así fue cuando en 2020 llegó a CENPAR, tras una exhaustiva investigación de su marido por distintos centros especializados. “Él comenzó a buscar y a investigar profundamente; visitó distintas entidades que trataban la enfermedad hasta que dimos con la que más nos gustó”, recuerda.
Desde ese inicio a la fecha, la evolución de Gloria gracias al tratamiento ha sido importante. Así lo afirma Paola Riveros, directora de rehabilitación de CENPAR, quien ha podido ver los cambios positivos en su calidad de vida. “La terapia ha ayudado a Gloria a mejorar sus condiciones neuromotrices -en indicadores como la fuerza, el control y el equilibrio-, además que hoy cuenta con un mayor conocimiento de lo que es la Enfermedad de Parkinson, sabiendo muy bien qué hacer en su casa o en sus viajes y con todo lo referido a la medicación”.
“La rehabilitación ha sido un pilar para el día a día de Gloria, en cuanto a hacer que sus músculos no pierdan instrucciones”, complementa Cristián Valdés, su esposo. “En su caso, la rigidez ha sido su mayor síntoma y al pasar los años, se nota el olvido del cuerpo a movimientos naturales cómo caminar, hablar, la expresión facial. La rehabilitación le ha permitido tener aún autonomía para comer, viajar, vestirse o ir al baño, o aún para dormir y girar sobre la cama. Sin rehabilitación estaríamos desconcertados y sin herramientas: tener sólo medicinas no es suficiente”.
“ES IMPORTANTE COLOCAR TODO DE UNO PARA MEJORAR”
“Disfruto mucho la terapia en CENPAR. Incluso se hace corto el tiempo que paso ahí, ya que me hacen sentir cómoda, contestan todas nuestras preguntas, saben mucho y dan información muy completa cuando hay alguna duda”, comenta Gloria respecto a la importancia del trato humano en la rehabilitación, uno de los valores que más rescata del centro.
“No es fácil aceptar esta enfermedad, pero es importante colocar todo de uno para mejorar. La sanación a través de las palabras a veces cuesta, pero es de las cosas más importantes, por eso me siento cómoda en CENPAR”, dice mientras recuerda el día en que celebró su cumpleaños junto al equipo del centro. “Me sentí como en casa, como llegar a un lugar en el que te esperan para apoyarte con una sonrisa”.