CON ÉXITO SE DESARROLLAN BECAS DE REHABILITACIÓN INTEGRAL ENTREGADAS POR FUNDACIÓN CENPAR
En proceso de atenciones se encuentran las becas sociales de rehabilitación integral que Fundación Cenpar inició en mayo. El objetivo de este programa es contribuir a mejorar la calidad de vida de personas con Parkinson y adultos mayores en condición de vulnerabilidad social y económica, entregando con copago cero sesiones de kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional.
Esta es una experiencia que el centro realizó previamente en 2018, 2020 y 2022, con excelentes resultados y la gratitud de los pacientes beneficiados. Aquí, compartimos los testimonios de quienes actualmente están participando de la beca.
Cristina Uribe, 67 años (Maipú, RM)
Fueron sus hijas quienes la postularon a la beca. En la búsqueda de terapia, encontraron en Instagram la información de CENPAR y conocieron sobre esta oportunidad. “No dudamos en hacerlo”, cuenta Claudia, una de sus hijas, quien recuerda lo difícil que fue para toda la familia conocer el diagnóstico de Enfermedad de Parkinson de su mamá, ya que poco sabían de qué se trataba.
“Todo partió porque cuando me ponía nerviosa empezaba con las piernas temblorosas. Hasta que un día me di cuenta que se me movían solas”, recuerda Cristina, reconociendo que, por momentos, “odio el Parkinson, porque uno lo ve desde afuera y es diferente a vivirlo”. En este proceso de aceptación su familia ha sido clave. Hoy Cristina presenta principalmente rigidez, temblor y problemas en la marcha, síntomas que ha podido abordar por primera vez de manera integral con el equipo de Rehabilitación de CENPAR.
“Antes de llegar aquí no conocía terapias de rehabilitación, no había tenido una experiencia así. Me ha servido en términos de movilidad, de muchas cosas, de querer vivir un poco más”, señala Cristina. Emoción que también ve reflejada su hija: “me gusta como la tratan, el entusiasmo que tiene, a ella le cambia su cara cuando entra a CENPAR, se entrega y hace todos sus ejercicios y eso me gusta, verla feliz”, complementa Claudia.
Juan Rebolledo, 68 años (Huechuraba, RM)
Aplicado, metódico y muy responsable con su enfermedad. Así describe Fabiola Navarrete, kinesióloga del Establecimiento de Larga Estadía del Adulto Mayor de Huechuraba, a Juan Rebolledo. Juan es uno de los residentes del ELEAM y fue diagnosticado con Enfermedad de Parkinson hace tres años. Cada día realiza una caminata al interior del recinto para mantenerse activo, porque entiende que eso colabora en su calidad de vida.
“Cuando me diagnosticaron, había escuchado algo sobre el Parkinson, pero no le había dado importancia; no, como la que tiene ahora. No le tengo miedo porque me siento seguro, sé que si hago los ejercicios voy a vivir mucho tiempo más. Solamente lo que necesito es comprensión y ayuda cuando la necesito. En estos momentos me muevo bien, puedo todavía puedo vestirme, lavarme, todas las cosas”, cuenta Juan.
En ese sentido, agradece las oportunidades que le brinda la terapia integral de CENPAR para potenciar su funcionalidad. “La he encontrado buena, porque uno sale de lo común. Es una ayuda, hay cosas que lo distraen y la distracción es lo fundamental para salir de los pensamientos que uno tiene, negativos a veces”, señala. “Las personas con Parkinson necesitamos mucha ayuda, porque la gente a veces escucha el Parkinson y nos mira como bicho raro. Claro que es complicado porque uno no sabe cómo va a terminar, pero hay que ser fuerte, no dar el brazo a torcer y continuar haciendo lo que uno hace, si es posible, superándose. La terapia lo soluciona todo. Gracias a los medicamentos y los ejercicios estoy vivo”, destaca.
Elsa Villar, 74 años (Huechuraba, RM)
Elsa también es residente en el ELEAM de Huechuraba y como Juan, está feliz de estar becada por CENPAR. “Fue como una puerta que se nos abrió, porque el ELEAM funciona como un hogar, una casa y quizás no tenemos los equipos que tienen en otros lugares, entonces, resulta muy positivo. El equipo que los trata en CENPAR es multidisciplinario, entonces, no solo ven los ejercicios, sino que también la fonoaudiología, la parte cognitiva y es un todo. Ellos lo notan, se dan cuenta y nos llegan contando”, comparte Fabiola Navarrete, kinesióloga del recinto.
Producto de la Enfermedad de Parkinson, Elsa tiene una dependencia severa, está con una rigidez generalizada que no le permite moverse, por lo que valora toda la terapia que le brinda CENPAR. “Lo que más me gusta es que me estiren los brazos, las piernas, que logren eso, y lo han logrado. Me gusta salir de la rutina, ver otros lugares, levantarme temprano, todo eso”, dice Elsa. Cuenta que, como parte de los ejercicios para promover la movilidad facial, “me hace reír una señorita, la fonoaudióloga, por ejemplo, me dice ‘estire la trompita’. Muy simpáticas son las personas que trabajan ahí”.
Finalmente, agradece la oportunidad. “Estoy contenta, llego cansada, pero la terapia es así. Me sacan el jugo, tiene que ser así, si no, no es terapia”.
Ema Tillería, 72 años (Angol, región de La Araucanía)
Ema es una conocida de la casa… En 2019 ganó el concurso de pintura que CENPAR organizó con motivo de su segundo aniversario, y en el que quiso transmitir su propia mirada de cómo era vivir con la Enfermedad de Parkinson, la que le diagnosticaron en 2011, después de varios años sin saber a qué respondían sus temblores o la pérdida de olfato.
“Estuve mal, porque yo había visto personas enfermas, pero nunca me había involucrado con ellas, o sea, no sabía nada realmente. Me desquito con el Parkinson haciendo bromas, chistes a veces… porque no es que sea mi enfermedad favorita”, cuenta Ema. Lo dice risueña, reflejando el espíritu que busca imprimir a su día a día: con optimismo y con ganas de no dejarse estar en lo que se refiere a su enfermedad.
Precisamente eso la llevó a retomar el contacto con CENPAR a través de esta beca. Como vive en Angol, durante mucho tiempo participó en las charlas y talleres realizadas por el centro en forma online; las atenciones de la beca también las realiza a través de videollamada y está muy agradecida. “Ha sido maravilloso, porque la situación no está tan buena y mi esposo está postrado ahora. A mí me hace bien, es una ventaja, porque qué mejor que uno no se mueva de la casa para hacer esto que es tan importante: tener kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología, porque acá los profesionales son escasos”, destaca Ema. “Yo felicito a la gente y el personal que trabaja en CENPAR, porque son muy amables, caritativos. A mí me tratan bien, muy bien, el médico, todos, son unas personas excelentes”, finaliza.