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BECAS SOCIALES DE REHABILITACIÓN INTEGRAL: RENOVANDO LA ESPERANZA
En proceso de atenciones se encuentran las becas sociales de rehabilitación integral que CENPAR inició en el mes de noviembre. El objetivo de este programa es contribuir a mejorar la calidad de vida de personas con Parkinson y adultos mayores en condición de vulnerabilidad social y económica, entregando con copago cero sesiones de kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional.
Esta es una experiencia que el centro realizó previamente en 2018, con excelentes resultados y la gratitud de los pacientes beneficiados.

Conociendo las experiencias:
Benigna Droguett, de 67 años, es una de las 12 personas beneficiadas este año. Fue diagnosticada con Parkinson en 2015. No sabía de la enfermedad y tampoco había antecedentes de ella en su familia. “Me cayeron lágrimas, me costó mucho asumirlo”, recuerda Benigna, quien además vive sola en Buin, pero muy cerca de sus sobrinos, quienes la asisten cuando necesita ayuda.

“Esta enfermedad necesita ejercicio, uno tiene que estar en movimiento, porque si no, se atrofia mucho, y acá en CENPAR esto es fundamental. Si me dicen que tengo que mantenerme en movimiento, lo hago. Me guío por los ejercicios que me dan y los repito en casa”, dice.

Además, el equipo le ha enseñado técnicas para ponerse de pie, ya que señala que producto de la artrosis que presenta en sus rodillas, se ha caído más de una vez, teniendo muchas dificultades para pararse. De las becas y CENPAR está agradecida. “Desde que empecé con los ejercicios me siento tranquila, más segura y jovial. A veces siento que no tengo Parkinson”.

Una emoción similar identifica Regina Viscay, también beneficiada. A diferencia de Benigna, Regina sí conocía CENPAR. De hecho, ha participado en los talleres online que surgieron durante la pandemia y que organiza Claudia González, trabajadora social del centro. “Al conocer CENPAR, me cambió la vida, me cambió la percepción sobre el Parkinson, vi el cariño que le entregan a uno como paciente”, destaca.

Reconoce que para ella vivir con Parkinson no ha sido fácil. Se lo diagnosticaron hace trece años, y desde entonces señala que no sólo los temblores y la rigidez que presenta en el lado derecho del cuerpo la han afectado en su diario vivir, sino también cuadros de depresión y olvido que la afligen por momentos.

“Participar en la beca ha sido como renacer, volver a vivir, ya que sólo estaba asistiendo a neurólogo, y nada más, porque mi situación económica no me lo permitía. Ahora estoy haciendo nuevos ejercicios y caminando mejor, porque producto de caídas estaba usando bastón. Ahora recién estoy recuperando la movilidad y esto es gracias a CENPAR”, cuenta Regina.

Elsa Onel y Eduardo Awad también son becados. Están casados hace 52 años y ambos tienen Parkinson. Mientras Eduardo fue diagnosticado hace 17 años, a Elsa le confirmaron la enfermedad hace sólo dos. “Me sentí muy afectada, triste, porque ya conocía la experiencia a partir de mi marido, cómo él fue empezando de a poco a deteriorarse. Yo he sido su cuidadora, imagínese”, explica Elsa.

Elsa se apoya con la asistencia de una vecina para atender a su marido; a partir de la beca y de su experiencia en CENPAR, dice, ambos han recibido nuevas energías para seguir adelante. “Me siento muy bien, porque estoy como más motivada, estaba muy agachada y aquí me han hecho harto ejercicio. Mi marido también, se levanta temprano. Le pregunto, “quieres ir?” y me dice “sí, vamos, vamos”;. A él también le ha servido harto, aquí hacen buena terapia”, finaliza Elsa.