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EL ARTE DE CUIDAR: CONVERSACIONES DE APOYO PARA CUIDADORES

Hasta hace poco, Enrique Mesina, Luis Contreras y Jorge Yévenes no se conocían. Tampoco sabían que compartían un vínculo tan profundo: sus esposas conviven con la enfermedad de Parkinson. Esta realidad se ha convertido en el punto de encuentro de una amistad, nacida al son de conversaciones y café, mientras sus parejas asisten a sus terapias de rehabilitación en CENPAR.

El lugar de encuentro es cada lunes a las 12:00 horas, en sesiones de una hora de duración. Esta iniciativa surgió de la directora del área social, Claudia González, quien vio la necesidad de crear un espacio de apoyo para los cuidadores, un foco clave para el centro. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes y de su entorno familiar.

“Estos encuentros buscan fortalecer, acompañar y empoderar a los cónyuges cuidadores para que puedan cuidar con amor, paciencia y herramientas prácticas, sin descuidarse a sí mismos ni perder el vínculo afectivo con su pareja”, explica Claudia González. Los temas son variados y abarcan todos los aspectos del día a día de una persona con Parkinson, desde lo más cotidiano hasta lo más específico, y cómo esto impacta en la vida familiar.

Un espacio para intercambiar vivencias

Para Enrique Mesina, estas conversaciones semanales han sido de “mucho provecho”. Su esposa, María, fue diagnosticada con Parkinson hace casi tres años. “Fue complicado, porque es una enfermedad que no es muy conocida. Yo mismo la empecé a conocer a partir del diagnóstico de mi señora”, confiesa Enrique. Por ello, valora enormemente este espacio: “Uno se da cuenta de que hay personas pasando por lo mismo que uno. Nosotros, como cuidadores, también tenemos nuestros problemas y conversarlos y compartirlos con los demás ayuda a ver que a veces no es tan complicado como uno cree al inicio”.

Luis Contreras también participa cada lunes mientras su esposa, también llamada María, asiste a su rehabilitación. “El hecho de compartir con otros amigos que también son cuidadores genera un aprendizaje y una mejor experiencia para enfrentar esta enfermedad, ya que hay poca información”, señala Luis. Y añade: “Ha sido interesante porque tenemos los mismos problemas, así que podemos afrontarlos de otra manera, intercambiar opiniones y educarnos sobre la enfermedad”.

La experiencia de Jorge Yévenes ha sido similar. Su esposa, Alicia, comenzó a atenderse en CENPAR en 2017, después de un largo peregrinaje para conseguir un diagnóstico certero de Parkinson. Tanto él como Alicia están contentos con el centro, y Jorge valora especialmente la oportunidad de compartir sus vivencias como cuidador. “Nos motiva conocer la experiencia de otros, los problemas que se van presentando y cómo se van solucionando. Claudia es muy amable y clara en exponer todos los procesos por los que pasamos. Como cuidador tengo que hacerlo, en el fondo, por el cariño y el amor que uno tiene”, destaca Jorge.