LENIN JIMÉNEZ, PACIENTE DE CENPAR: “CUANDO VOY A TERAPIA, NO TENGO QUE PRESENTARME CADA SEMANA O CONTAR DE NUEVO MI HISTORIA. EN CENPAR HAY INTERÉS POR CONOCERNOS COMO PACIENTES”
Cuando Lenin Jiménez comenzó a perder movilidad a los 62 años, su primer diagnóstico fue depresión. Tenía dificultades para dormir, y cuando lograba conciliar el sueño, un extraño trastorno llamó la atención de su familia. “Tenía sueños actuados, es decir, si soñaba que estaba jugando a la pelota, chuteaba con la pierna. Si soñaba que estaba corriendo, hacía la mímica mientras dormía”, recuerda Lenin. Eso, hace ya 10 años, cuando comenzó a presentar las primeras dudas sobre su estado de salud.
Luego de dos años de consultas psiquiátricas y psicológicas que no lograron dar con el diagnóstico correcto, Lenin y su familia -compuesta por tres hijos y su esposa- apostaron por cambiar de especialidad médica. Una decisión que despejó sus dudas pero que, según recuerda, marcó un antes y un después en su vida. “Una vez que entendimos lo que pasaba realmente, entré en desesperación y me consumió el miedo, momento que por fortuna viví acompañado por mis hijos y mi esposa”, dice.
Tras esa consulta decisiva con un neurólogo, fue diagnosticado con Parkinson. Tenía 64 años; hoy, a los 72, recuerda que no fue fácil asumirlo y comenzar el tratamiento. “Cuando inicié la rehabilitación no estaba cien por ciento satisfecho. El neurólogo que me atendía no era muy empático. Faltaba cercanía”. Eso hasta que una búsqueda de referencias en Facebook lo cambió todo.
CENPAR, un lugar familiar
“En una búsqueda de soluciones, encontramos un grupo de Facebook de pacientes con Parkinson que hablaban muy bien de la Dra. María Carolina Sepúlveda. Con la ayuda de mi hija, comencé a buscar dónde podía atenderme con ella, hasta que encontramos el centro”, comenta Lenin a propósito de su llegada a CENPAR en 2019.
Fue una vez que comenzó su rehabilitación en el centro, que entendió el valor de la terapia integral “Cuando llegué a CENPAR entendí que no sacaba nada con ir al neurólogo si no existía una terapia integral con kinesiólogos, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales. Fue en ese momento que como familia nos dimos cuenta del gran valor del centro”.
Además del profesionalismo de sus especialistas, Lenin valora un componente que considera imprescindible: el valor de ser acogido con cercanía y amabilidad. “Los especialistas son cercanos y dedicados. No te ven como un paciente más; conocen tu nombre y tu vida. Cuando voy a terapia, no tengo que presentarme cada semana o contar de nuevo mi historia. Hay un interés por conocernos como pacientes, hasta por mi infancia me han preguntado”.
Hoy, tras su diagnóstico y la rehabilitación que realiza con apoyo del centro, Lenin disfruta de una vida tranquila y del tiempo junto a su familia en Lo Prado, destacando la importancia de hacer ejercicio constante, buscar terapia integral y aceptar el amor de las personas de su entorno, los que se preocupan de acompañarlo en la búsqueda de su recuperación espiritual y personal.