MARIELA ZENTENO: “PARA MÍ LA REHABILITACIÓN INTEGRAL HA SIDO FUNDAMENTAL”
“Fue difícil, porque jamás me lo habría imaginado, ya que soy una persona bien activa y alegre. Tampoco tenía antecedentes de lo que era la enfermedad”. Así recuerda Mariela Zenteno el momento en que fue diagnosticada con Enfermedad de Parkinson en 2019. Un diagnóstico que llegó precedido por un dolor en la mano izquierda y que luego se extendió al codo y el hombro, “entonces empecé a perder la fuerza del brazo, no podía tomar nada, no tenía capacidad de reacción”, cuenta.
Hoy, con 65 años, reflexiona con tranquilidad respecto de ese momento y los que siguieron. Tuvo la fortuna de contar oportunamente con un diagnóstico de la enfermedad, lo que la hizo activar de forma temprana la terapia para el manejo del Parkinson. “Yo llegué a CENPAR a través del mismo doctor del Hospital de la U. de Chile que me diagnosticó. Me recomendó que consultara en el centro por la terapia, y tras hacerlo, no lo dudé y comencé a ir dos veces a la semana”, señala Mariela.
Efectos positivos de la terapia
Mirando hacia atrás, Mariela identifica el impacto que la rehabilitación ha tenido en ella durante este tiempo. Cuenta, por ejemplo, que hace un par de años presentó un cuadro de camptocormia –trastorno postural anormal en flexión pronunciada del tronco que en ocasiones se presenta en la Enfermedad de Parkinson-, y que la terapia integral en CENPAR fue clave para superarlo. “Tenía la espalda doblada hacia adelante y una rigidez total. Para mí fue terrible, era un dolor muy grande, no podía estar sentada ni acostada, y con la pura terapia que tuve en CENPAR yo lo superé”, recalca Mariela. Agrega, además, que los ejercicios le han ayudado a controlar problemas de equilibrio: “incluso mi hermana me acompañaba las primeras veces porque no podía andar sola, con la sensación de que me iba a caer. Cuando iba a tomar el Metro era terrible, se me daba vuelta todo. Todo eso lo he superado gracias a CENPAR”, señala.
En la actualidad, Mariela asiste a sesiones grupales de terapia integral en el centro, formato de atención que, dice, le ha gustado mucho. “Me ha servido enormemente, tanto por los ejercicios que hacemos como por la posibilidad de conocer otras experiencias de pacientes que también tienen Parkinson. Uno conoce personas con la enfermedad en distintas etapas, ve cómo se superan y cómo uno puede ayudar también. Compartir es lo mejor, porque el ánimo se sube, es una terapia distinta”.
El empuje del equipo interdisciplinario
De la experiencia en CENPAR, lo que más destaca es el apoyo del equipo de Rehabilitación. “Es muy agradable la atención, es muy genuina, personas muy humanas. Te tratan bien y eso mismo te da ánimo para tratar de superarse y salir adelante. Mi familia me ha dicho que me ha visto súper bien y sé que, en eso, la terapia y el apoyo del equipo han tenido que ver”.
De cara al futuro, Mariela mantiene una actitud positiva y se siente acompañada también por su familia que, aunque está en el sur, sigue atenta la evolución de su enfermedad. Ella misma cree, que tal vez, más adelante se traslade de Santiago a vivir al sur. Lo que sí, tiene claro que seguirá tratando de ser una persona activa, practicando sus hobbies como coser y tejer, y saliendo adelante. “La invitación que yo hago a las personas con Enfermedad de Parkinson es que no pierdan el ánimo; sea como sea, uno se supera teniendo la fuerza interior y siendo optimista. Uno no se va a superar, si uno no está bien”, finaliza Mariela.