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Newsletter Julio 2021

LUIS SEMPREVIVO Y SU RELACIÓN CON EL ARTE: “LA PINTURA ME HA PERMITIDO DESCUBRIRME A MÍ MISMO, DESAFIAR IDEAS QUE ANTES ERAN IMPOSIBLES, SER PACIENTE Y NO UN ENFERMO”

La historia de Luis Semprevivo Ginocchio es un ejemplo de admiración y perseverancia. Nació en Valparaíso el año 1934, ciudad a la que llegó luego que sus padres, dos genoveses, llegaran a Chile a buscar un futuro, el que hallaron en el Cerro Barón.
Diagnosticado con Enfermedad de Parkinson hace algunos años, fueron molestias y la reducción de la capacidad física, los signos que comenzó a presentar. “Después de un triple bypass que me fue aplicado el año 2012 comencé a sentir inmovilidad en los muslos. Tras visitar neurólogos, reumatólogos y un geriatra, definitivamente lo mío era un tipo -de los varios que existen- de Parkinson que me impedía caminar, más bien el cerebro no daba la orden y contra mi voluntad me fui inmovilizando”, recuerda Luis.
Lejos de desanimarse, Luis cuenta que entonces “los terapeutas de la clínica donde me intervinieron, me recomendaron ‘hacer cosas’. Así, por obediencia, me inscribí en una academia de pintura y manualidades, sólo para adultos mayores”, entre otras actividades. Ése fue el puntapié inicial, y de tener ninguna cercanía con este arte, pasó a convertirse en un prolífico artista.

Más de doscientas obras y contando…
Paisajes, bodegones, animales, flora y algunos rostros, Luis Semprevivo suele trabajar al óleo “por la facilidad de enmendar o repintar”, dice, y prefiere el impresionismo. Pintar teniendo Enfermedad de Parkinson le ha permitido descubrirse a sí mismo, “desafiar ideas que antes eran imposibles, hacer con las manos lo que los pies me impiden realizar, sentir la admiración (sin vanidad) de amigos y familiares que me estimulan a seguir. Ser paciente y no un enfermo”, destaca.
Aunque señala que debe contar con ayuda y asistencia para poder trasladarse, ello no le ha impedido poder practicar la pintura de manera sistemática. Ha realizado dos exposiciones, regalado obras a amigos, vecinos y familiares, y participado en concursos, uno de ellos realizado por CENPAR en 2019, en el que obtuvo una mención honrosa. “Más que reconocimiento, premio y distinción, sentí lo que cada día siento al ir (o ser llevado) al CENPAR: soy tomado en cuenta, los impedimentos no valen, del altisonante Don Luis en mi casa o en mi empresa, soy ‘Luchito’, un adulto mayor querido y protegido por personas profesionales que me estimulan para no darme por vencido”, señala Luis.
Cuenta que pintar le ha brindado muchas bendiciones: “levantarme cada día con ganas para mitigar la vida que a los 88 años se hacen cuesta arriba. Conocer otras gentes y lamentablemente, en casos, sentirme bendecido por llevar una cruz más liviana”.

Una palabra de aliento
Sin descanso, Luis Semprevivo ya piensa en su próxima exposición, que se titulará “Flora y fauna”, donde exhibirá su último hobby: retratar perros. Entrega un mensaje de aliento a quienes como él, viven con Parkinson: “Para mi beneficio, mi tipo de Parkinson me permite pintar sentado y mover un pincel con cierta facilidad, pero pienso en quienes tienen sus manos temblorosas u otra gestualidad invalidante frente a manifestaciones artísticas. En ese caso, dejarse asesorar hasta buscar talleres, un qué hacer, un pasatiempo algo lúdico, deportivo, religioso, musical, etcétera, pero jamás ser inerte”, aconseja Luis.