ALEJANDRO SÁNCHEZ: “EN CENPAR TE ACOMPAÑAN, ORIENTAN Y MOTIVAN A NO DECAER”
Una presión muy fuerte en el antebrazo de la mano derecha y trastabillar al caminar, fueron los primeros síntomas que llevaron a Alejandro Sánchez, de 57 años, a consultar con un traumatólogo y neurólogo; inmediatamente una resonancia magnética arrojó que se trataba de Parkinson, hace seis años. “Casi me caí de espalda cuando el doctor me dio el diagnóstico; pensé en la falta que le haría a mis hijos y la carga que sería para mi señora”, recuerda.
Ocultó su enfermedad durante tres semanas, hasta que decidió compartirlo con su esposa, Claudia, con quien vive actualmente en la comuna de Ñuñoa. Con su apoyo y el de sus hijos llegó a CENPAR, hace poco más de tres años, donde inició un tratamiento de rehabilitación, el que actualmente realiza una vez por semana, con sesiones de kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional.
“La primera vez que asistí al centro fue traumático, por el desconocimiento. Pero la calidez de los profesionales fue espectacular y hace que te den ganas de ir; te acompañan, orientan y motivan a no decaer anímicamente. Me siento comprendido, saben lo que tengo y a lo que voy, y eso es muy importante cuando asumes la enfermedad”, señala Alejandro.
“Me enseñaron a controlar la respiración para poder manejar los nervios del Parkinson”
La enfermedad no le ha impedido mantenerse activo laboralmente. Alejandro es Ingeniero Informático, trabaja en el registro civil, “soy el malo de la película, el que debe cobrar”, dice entre risas. Para poder ejercer su profesión de mejor manera, en CENPAR le enseñaron ejercicios específicos para trabajar la voz, la dicción y modulación. “Fue una gran ayuda, hasta me enseñaron a controlar la respiración para poder manejar los nervios de la enfermedad, porque el Parkinson provoca cierto estrés y esto, a su vez, repercusiones físicas”, explica.
En esa línea, Alejandro cuenta que a veces sufre de dolor en sus extremidades, principalmente en sus brazos, pero que ello no le ha impedido realizar actividades con normalidad, entre ellas, andar en bicicleta y sacar fotografías, dos de sus grandes pasiones. Reconoce que mantener la continuidad de la terapia farmacológica y de rehabilitación ha sido fundamental. En esto asegura que ha sido constante, incluso durante la pandemia, periodo en el que también ha recibido atenciones de neurología y rehabilitación a través de videollamada.
“Confío en que la enfermedad avance de la mejor forma posible”
Tras seis años de haber sido diagnosticado con Parkinson, Alejandro Sánchez mira con optimismo el futuro, no sólo por él. Su anhelo es que la tecnología y la ciencia puedan aportar con una cura y explicación para tratar los problemas de fondo de la enfermedad, “más allá de los tratamientos paliativos, que de igual forma tienen mucha relevancia”.
“Confío en que la enfermedad avance con la menor cantidad de inconvenientes para tener mejor calidad de vida para mí y mi familia. El Parkinson para todos es distinto, nadie puede predecir el diagnóstico de acá a 15 años más, pero confío en que será lo más llevadero posible”, reflexiona, recalcando que el apoyo de su familia y CENPAR son y serán fundamentales en este recorrido.