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RICARDO BASCUÑÁN: “GRACIAS A CENPAR HE LOGRADO TODO”

 

Fue a los 79 años, en septiembre del año pasado, cuando Ricardo Bascuñán sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que cambió radicalmente su día a día. Ya tenía el registro de un accidente previo menor, que asegura no fue bien identificado y tratado por el equipo médico que lo atendió en esa oportunidad en una clínica privada, pero, en este nuevo episodio y como ocurre frente a estos ataques, no tuvo posibilidad de preverlo.

 

“En la clínica me dejaron internado durante una semana e hicieron todo tipo de exámenes hasta que me encontraron un coágulo que tenía en la pierna izquierda, detrás de la rodilla. Salí de la clínica sin caminar. Me costaba mucho, no tenía equilibrio. Cuando salí de la clínica me dijeron que tenía que ver a un doctor cardiovascular para revisar el coágulo; además, la neuróloga Claudia Lazcano, quien me trató allí, me indicó una serie de movimientos que tenía que hacer, y me recomendó que fuera a CENPAR, ‘pero quédese tranquilo, usted no tiene Parkinson, usted tiene una enfermedad neurológica producto del ACV, y eso es lo que se va a tratar’, me señaló”, recuerda Ricardo.

 

Las puertas de CENPAR

 

En CENPAR lo recibió la kinesióloga Paola Riveros, quien además es la directora de Rehabilitación del centro y quien también recuerda ese momento. “Fueron muchos descubrimientos los que tuvimos, porque no bastó sólo con que Ricardo tuviera un accidente vascular, sino que además él venía con algunas secuelas de accidentes vasculares antiguos, que él no sabía que había tenido y que, durante la rehabilitación, uno lo fue evidenciando porque tenía limitaciones en áreas que no tenían nada que ver con el accidente vascular actual. Entonces, tras hacer terapias semanales, con muchas indicaciones para la casa, hoy Ricardo ha recuperado sus capacidades. En este momento es independiente en sus habilidades básicas de la vida diaria, recuperó su marcha y disminuyó su riesgo de caída. Es decir, mejoró su calidad de vida al cien por ciento”, explica Paola.

 

Así también lo cree Ricardo. “Paola hizo un milagro conmigo, me sacó adelante”, destaca. “Llegué a CENPAR en silla de ruedas a fines de octubre, y ahora estoy terminando el tratamiento y estoy caminando por todos lados. Al menos en la casa camino sin afirmarme en nada, y en la calle salgo con un burrito mientras que continuó el tratamiento, pero he tenido unos cambios fantásticos”.

 

Amabilidad y dedicación

 

Ricardo se siente agradecido. “Gracias a CENPAR he logrado todo”, recalca, destacando la amabilidad del personal y la dedicación de la kinesióloga, quien le explicó su condición y los músculos que necesitaba fortalecer. “Todos son muy amables, toda la gente muy cariñosa, es muy grato ir al centro”, reflejando la importancia de la atención en su proceso de recuperación.

 

Uno de los puntos que destaca Ricardo es el nivel de especialidad que ofrece el centro. “Kinesiología con neurología son difíciles de encontrar, kinesiólogos de ese tipo” señaló. Ha recomendado el lugar a familiares de su misma edad que tienen dificultades para hacer ejercicio, enfatizando la importancia de la actividad física. “Yo antes no lo tomaba en cuenta, pero ahora me doy cuenta que vale la pena, hay que ejercitarse y sobre todo si hay un especialista que lo está guiando a uno, como ocurre en CENPAR, es lo mejor, un buen especialista”.

 

Gracias a su buen pronóstico, Ricardo mira con optimismo y compromiso el futuro. “Estoy tan contento por todos los avances que he tenido que hablé con la kinesióloga, que una vez que me den de alta, que pueda seguir asistiendo a CENPAR por lo menos cada quince días o una vez al mes para seguir con la rutina, porque lo que más me indican es que no tengo que dejar de hacer ejercicio. ¡Lo haré feliz!”, finaliza.