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Para profundizar en esta temática, conversamos con el Dr. Jorge Figueroa, ginecólogo-obstetra de la Universidad de Chile, docente de la misma casa de estudios y jefe de la Unidad de Medicina Materno-Fetal del Hospital San Borja, quien ha abordado el uso de la inteligencia artificial (IA) en salud en charlas dirigidas a la comunidad médica.

¿Cuáles son sus principales ventajas del uso de la IA en salud?
Ahorrar tiempo y disminuir la carga cognitiva. Eso puede contribuir a mejorar la relación médico-paciente.
Hoy tenemos una población cada vez más adulta. En este contexto, estas herramientas pueden facilitar el seguimiento de pacientes desde sus hogares, por ejemplo, mediante cuestionarios, alertas ante determinados eventos, como caídas, o chatbots que permitan resolver consultas sin necesidad de desplazarse. Esto puede ser particularmente útil para personas con dificultades de movilización.

¿Y sus principales riesgos?
La eventual deshumanización de la relación médico-paciente. Hoy, muchos pacientes llegan a la consulta después de haber utilizado una herramienta de inteligencia artificial, lo que desafía al médico a conocer su funcionamiento y alcances para mantener una relación de confianza. La inteligencia artificial debe ser una herramienta que nos permita seguir haciendo lo que la medicina ha hecho siempre: ayudar de una mejor forma.

¿Qué resguardos deberían existir?
Es muy importante resguardar los datos clínicos de los pacientes. Esa información no debería quedar disponible para cualquier uso. También es necesario avanzar en materia de confidencialidad de los datos y establecer límites éticos respecto de lo que se puede realizar con inteligencia artificial.